La "danse" del corazón

Actualizado: 19 oct 2020


La danza del corazón.


Mi necesidad creativa había entrado en un largo sueño, y no existía en mi el deseo, ni la necesidad de crear. Pasó un largo tiempo desde la última vez en que me aventuré en un proyecto personal, para ser exacto, 11 años, ocasión en que grabé el confuso y triste disco "Anhedonia", y que dicho sea de paso, nunca fue editado, por lo que para efectos prácticos, mi último trabajo personal fue el disco Ser de Sum, grabado en 2006.


Con el paso del tiempo y por diversas razones, fui perdiendo las ganas y la necesidad de crear, y me alejé paulatinamente de mi arte, de mi música, y casi sin darme cuenta, la luz que habitaba dentro de mi lentamente se apagó, y se durmió en sueño eterno. Bueno, casi...


De regreso al presente, podría decir que fue el aislamiento, la ansiedad y las peculiares circunstancias generadas por la pandemia las que me llevaron a, tímidamente acercarme a la composición personal otra vez. y no fue un viaje sencillo, sino más bien uno complejo, pues ni siquiera sabía si había en mi algo que decir. Pero lo más destacable de esto creo, es que más allá de todas las adversidades (principalmente internas) lo hice, y se tradujo en un proyecto concreto, en nueva música, y en un nuevo álbum, del cual me siento plenamente orgulloso, al punto de sentir que es mi mejor trabajo al día de hoy.


Y a pesar de ser música introspectiva, que invita a la pausa y a la reflexión, desde un principio sentí que incorporar en ella una voz, le aportaría la calidez y cercanía necesaria para tocar corazones. Por ello emprendí sin saberlo, un complicado viaje en busca de esas voces con las que desafortunadamente nunca di. Lo intenté con personas conocidas y desconocidas, en distintos lugares del mundo, y usando para ello las diversas tecnologías disponibles hoy. Mi búsqueda virtual pasó por lugares tan variados como Singapur, Estados Unidos, México, Francia y por supuesto Chile, pero nada resultó, y finalmente solo quedaron mis propias voces en un par de temas, y la voz de una mujer parisina que grabó algunos textos en francés, que dicho sea de paso, quedaron hermosos. Pero a pesar de mis esfuerzos nunca encontré a la cenicienta cuya voz calzara perfecto en "La danse".


Sin embargo, la historia tuvo un final feliz (o así parece ser al menos) pues a pesar del mar de dificultades que enfrenté para avanzar con el proyecto, hace un mes y poco más, en una noche de desvelo, se me apareció la imagen de quien podría ser esa voz que tanto deseaba para el álbum, y que no había podido encontrar.


A la mañana siguiente tomé el teléfono, la llamé y le propuse de manera simple y directa hacer un disco de manera conjunta. ¿El resultado? En menos de 15 minutos habíamos acordado hacer este disco en sociedad. Y entonces, lo que me había llevado meses sin poder resolver, se resolvió en solo dos minutos. ¿Quién es ella? por ahora no puedo decirlo. ¿El nombre del proyecto? Aun no está definido, solo existe por ahora el nombre del disco y ustedes ya lo saben: La danse, cuya música son los latidos de la danza del corazón, la danza de nuestras vidas, la danza del amor.


El arte de arriba es parte de la gráfica del disco, creada por mi en paralelo a la música, y lo digo con orgullo, pues me gusta mucho, desde los colores, hasta las las texturas, la delicadeza femenina, y la sutil sensualidad de la imagen en su conjunto. El arte, al igual que la música de la danse, es luz, energía y amor.


Pronto compartiré novedades importantes sobre este proyecto y más en este blog, pues aun hoy, en este presente tan desconectado de las emociones y de las sensibilidades, existen personas deseosas de leer y sumergirse en un texto que dure más de un párrafo (sin entrar en crisis) y que están en la misma búsqueda que yo; la de la conexión y los sentimientos. La búsqueda de la danza y los latidos que nacen del corazón.



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